… Esta era una de las cosas que Pamela se habÃa prometido no hacer; nada de quedar con clientes, nada de darles pie a una relación, ya no sentimental, sino de preferencia sexual. Se querÃa ceñir a lo estrictamente profesional en su blog porno como Blondie Chick, aunque como parte del show les hiciera creer que eran los hombres más deseables del mundo (y las mujeres, que habÃa tenido una clienta una vez).
Pero lo necesitaba, era un impulso, una llamada, serÃa que no tenÃa pareja estable y estaba muy caliente. Además, era un cliente muy de fiar, casi un amigo, dirÃa ella. Uno de los habituales con una vida sexual muy rica, pero al que de cuando en cuando le apetecÃa relajarse con alguna de sus amigas del sexo virtual, y Pamela era su preferida. Bueno, ella no se creÃa esos halagos vacÃos, como tampoco el deberÃa creerse mucho eso de que era su cliente preferido… O quizá sÃ, porque por algo lo habÃa escogido.
Su cliente, Raúl, era un habitual de los chat adultos y de los shows de las webcamers porno, pero tenÃa también una vida sexual fÃsica muy intensa, y no de pago, precisamente. Pamela incluso tuvo sus dudas de que quisiera quedar con ella, ¿y si en realidad tenÃa novia?
Pero Raúl se mostró dispuesto, sorprendido también, pero bien dispuesto a pasar un momento agradable. Incluso creÃa que tenÃa que pagar, que era algún tipo de oferta de servicio nueva, pero ella le aclaró que no, que necesitaba sentir el semen caliente sobre sus tetas, y una polla de confianza.
Este paso del sexo virtual al sexo gratis podrÃa traerles problemas, y el dÃa de la cita, que fue en un hostal, Pamela estaba muy nerviosa y con muchos temores, pero cuando subieron, la mirada apacible de Raúl la tranquilizó. Era un osito peludo y bonachón con un pene bastante apetecible, normalito, real, eso necesitaba ella, algo tangible, sin aspavientos de actor porno, sin efluvios de gimnasio.
Raúl se dejó hacer mientras ella le chupaba la polla y se la restregaba contra las tetas. En realidad no tenÃa tanta necesidad de que la follaran como de sentir la leche en sus pezones, y Raúl por supuesto se la dio encantado. Y al terminar, le dijo que si algún dÃa necesitaba algo más de él, que se lo harÃa encantado, pero que a ver si le hacÃa algún descuento en sus shows…
Pamela le sonrió y le dio un largo y cariñoso beso. ¡Toma final feliz!
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como poder estar con una rubia que le guste el sexo anal