Monica Breeze no es una actriz demasiado conocida fuera de las fronteras norteamericanas, e incluso allí le cuesta entrar en la industria del porno (aunque todo el mundo sabe que acabará teniendo su hueco especial en esta industria y que le será reconocido su talento).
Un día, encontró un anuncio en el periódico. Había estado algunos meses enferma y no veía la forma de empezar a trabajar en cualquier película o vídeo. Sabía que los anuncios de castings porno no siempre eran lo que parecían, pero en estos momentos no le importaba arriesgarse a dar un poco de sexo gratis a algún listillo, con tal de no dejar pasar la oportunidad de encontrar un trabajo.
Lo mejor, y eso bien lo sabía ella, era contactar con alguna productora o buscar algún contacto metido en la industria, pero a veces había que recurrir a este tipo de ofertas de trabajo, asistir como extra en espectáculos de striptease y pasar innumerables castings porno.
Así que no lo dudó. A veces los castings podían resultar divertidos, y Monica Breeze es una persona positiva y optimista. Cuando contactó por teléfono, un tipo de voz muy varonil le comentó que el casting consistía en pasar una primera prueba visual y de actitud, y luego si le apetecía hacer una breve escena de sexo entre una mujer y dos hombres.
Al menos se habían molestado en darle detalles de lo que tendría que hacer. Eso la tranquilizó. No le importaba jugar con dos pollas a la vez. Ya lo había hecho en otras ocasiones, y ella tenía tablas para eso y mucho más. Así que se presentó en el día y a la hora acordados.
Monica es una chica alta de cara y nariz un poco alargada, pero bien proporcionada con sus grandes y bonitos ojos de color turquesa. Su boca y sus labios, un orificio ansiado que besar o perforar hasta la garganta. Para la cita se había puesto un conjunto de encaje negro ajustado y muy personal, nada común. Llevaba ropa casual que ocultaría sus encantos hasta el momento oportuno, aunque se cuidó bien de que su blusa dejara a relucir bastante de esas prendas íntimas y de su generoso escote natural.
Lo que Monica Breeze no sabía es que daba igual que viniese de monja, con ese cuerpo iba a acabar mamando dos pollas igual…
(Continuará)