Erotismo y pornografía son dos géneros diferentes, y dentro del erotismo hay una categoría, el softcore, que según la fuerza del argumento (u otro tipo de criterios más bien arbitrarios) podría encajar en la catalogación de porno, porno suave en este caso.
Pero aparte de etiquetas que no nos hacen ningún favor, lo cierto es que también hay cine convencional, erótico o no, en el que hay escenas eróticas o incluso de sexo explicito. Estas películas son consideradas una pequeña joya para los amantes del buen sexo en la pantalla, porque si bien consumir pornografía está bien, por desgracia hoy día las producciones carecen de una historia sólida, aunque algunas producciones (caras) posean un poco más de creatividad.
Entonces, encontrar cine con sexo explicito se convierte en algo apasionante, porque supone ver una película, por lo demás normal, pero con escenas subidas de tono en donde no se finge nada: si hay que follar, se folla, y si hay que correrse delante de la cámara, se hace.
Claro que esto puede llevarnos a un dilema: demasiadas esperas para una escena de sexo si lo que uno busca es excitarse, o demasiado forzado si lo que uno busca es crear polémica con una película normal.
Aparte de estos dilemas, es verdad que hay buenos títulos con sexo explicito en cine convencional, como por ejemplo Lucía y el sexo. Pues bien, ahora otro director famoso, Lars Von Trier, se atreve con una película con escenas de sexo explícito, eso sí, muy filosóficas, según su particular forma de entender el cine (a veces un poco lento).
Eso sí, Lars Von Trier ha experimentado de lo lindo en este nuevo título, The nymphomaniac, que como se podrá deducir tiene que ver con la ninfomanía, la cosa ya promete. Para más morbo del asunto, la película, que todavía es un proyecto, se supone que él quería que la protagonizase Kirsten Dunst, y por supuesto que realizase las escenas de sexo explícito, ¡no sabe ni nada este director!
En cualquier caso, todo lo que rodea a esta película es un misterio aún, porque en las ruedas de prensa que ha dado Lars Von Trier se ha dedicado a ironizar y bromear, diciendo cosas como que igual hace dos versiones, una con penetraciones explícitas y otras softcore, al más puro estilo Jesús Franco.
En fin, ojalá aúne bien el arte y el porno y cree un producto excitante a la par que, cinematográficamente hablando, de calidad.