Hoy en el blog porno de sexo gratis os traemos una noticia bizarra que ocurrió en Rosario (Argentina), concretamente en un juzgado, que es un sitio en donde suelen darse casos muy extravagantes, pero mira por dónde en esta ocasión tiene mucho que ver con el sexo.
Ya se sabe que en el sexo en pareja y en las relaciones maritales las cosas se pueden complicar, y más si la pareja en cuestión es algo rarita, como es el caso, porque la situación y lo que se reclamaba era digna de culebrón.
La mujer intentaba demostrar que su marido era impotente por el hecho de llevar varios años sin follar con ella antes del matrimonio, y un tiempo después de haberse casado. La prueba que presentaba en favor de su discurso era que todavía se mantenía virgen, y lo que solicitaba, según las leyes argentinas sobre el matrimonio, era la anulación del mismo.
Hasta aquí todo parece un rancio caso más de matrimonio con sospecha de algún otro interés de por medio, porque no es lógico que una pareja que lleve cinco años de noviazgo y que decida casarse tenga ese tipo de problemas. Pero lo mejor de este juicio, por desgracia no televisado (habría sido delirante) es lo que se le ocurre al marido para defender su versión.
La versión del marido no era ni más ni menos que su cónyuge le había pedido durante el noviazgo que no tuvieran sexo con penetración hasta haberse casado, pero que sí que mantuvieron relaciones sexuales de otro tipo. El caso es que los jueces consideraban que después del matrimonio el problema de que el hombre no pudiese tener sexo con su mujer estaba en algún problema de inhibición, y según la legislación vigente y todo eso la mujer podía perfectamente pedir la anulación del matrimonio. Y es que en las mujeres virginidad intacta es difícil que se dé si se ha estado practicando el sexo. La mujer hizo entonces en guardarse de utilizar juguetes sexuales y romper el himen, porque bien que le ha servido para el juicio.
El hombre recurrió entonces a demostrar ante los jueces su virilidad masculina, pero una de las abogadas se escandalizó y dijo que eso no procedía. Hasta aquí, cambiando este final, podría perfectamente haber sido una película porno. Alguien debería filmarla. En la escena cumbre, el hombre enseña su gran polla y se folla a la abogada, a la jueza y al juez si hace falta, mientras su mujer se pone tan cachonda que se masturba allí mismo, deja de ser virgen y se tira a todo el que se pone por delante en la sala del juzgado.
Sí, alguien debería filmar esta película…