universitarias cachondas

Fotografía: scaamanho

Hola, soy Carolina, ¿os acordáis de mí?

La vida de una universitaria puede ser muy dura por los estudios, sobre todo cuando una tiene que trabajar de stripper (menos mal que me lo paso bien haciendo bailes sexy y dejando que me inviten a copas). Pero hay veces en que eso de ser estudiante tiene sus ventajas.

Los jueves, por ejemplo, es el mejor día para salir de fiesta si eres estudiante y tienes la suerte de ir con un grupo de chicos y de universitarias simpáticas.

Os voy a contar lo que me sucedió hace unas semanas, una noche en la que nos fuimos unas amigas y yo de fiesta con algunos compañeros de la universidad, a bailar un poco, reír y con suerte tener un poco de sexo del bueno.

El caso es que la noche fue bastante normalita, nos lo pasamos bien con los conocidos y tuve que espantarme a algún que otro pesado de esos que se piensan que van a conseguir sexo gratis tan solo por invitarte a una copa, o de esos que se piensan que como eres stripper no vas a ser selectiva y vas a irte a follar con cualquiera.

En fin, que no encontré nada potable y ya iba siendo hora de dormir, así que a mi compañera de clase y a mí nos invitaron a pasar la noche en un piso que había cerca de los locales donde habíamos estado. El piso que compartíamos mi compañera y yo quedaba un poco lejos, así que aceptamos.

La casa era de una chica que conocíamos de otra facultad. Estuvimos un rato charlando en el salón y bebiendo un poco de ron con cola, hasta que ya comenzamos a bostezar. Entonces la anfitriona se fue a su habitación y después vino el novio, que también regresaba después de una buena fiesta nocturna. Así que nos quedamos en el salón mi compañera y yo, dos chicas calientes, mirándonos y temiendo, después de una noche sin encontrar a un chico que mereciera la pena, que hiciésemos alguna locura (lésbica) juntas. Así que nos sorteamos el dormitorio que había libre, y decidimos que la otra dormiría aquí en el salón, en uno de los sofás.

Bueno, el salón me tocó a mí, así que me acomodé en uno de los sofás, el que estaba detrás de una mesa grande de comedor. Y aquí es donde viene lo bueno, algo como de guión de película porno.

(continuará)

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